El pasado sábado 22, recién estrenado el verano, nuestra casa, nuestro patio, nuestra sala de estar, se convirtió en un laboratorio donde experimentamos con aromas y esencias de la mano de Irene Gisbert.

La naturaleza tiene todos los ingredientes para elaborar cualquier plato y para crear cualquier perfume. Y así lo hicimos.

Aprender a diferenciar los diferentes aromas directamente desde la naturaleza fue uno de los objetivos que trabajamos con Irene Gisbert en la primera parte del workshop. Una experiencia que nos permitió oler y sentir las fragancias de la menta, las fresas, los tomates, el romero… directamente de la planta.

Conectando así con los vínculos esenciales de uno mismo: las raíces.

Tomamos consciencia del porqué de las esencias y esta cocinera-perfumista, con su alma de coach, nos guió a la parte más práctica para crear nuestro perfume más personal.

Cada una sabría qué esencia tenía que añadir: la de mar salada por los veranos de infancia en la costa, la de canela por esas tardes junto a la abuela aprendiendo a moldear bizcochos de toda la vida…

La energía que se creó entre todas era electrizante. Y aún quedaba el final: maridar toda esta experiencia con la gastronomía.

Nuestro jardín nos regaló un pequeño rato de verano, rodeados de naturaleza y con una buena temperatura y brindamos por todo lo aprendido: las fragancias, la naturaleza, la energía…

Lo hicimos con una copa de vino blanco muy afrutada que nos permitió sentir en el paladar las mismas esencias florales que habíamos utilizado para crear nuestro perfume.

El almuerzo siguió la misma esencia que la creación del perfume: creamos una ensalada con flores comestibles, tomates, especias… todo dispuesto para integrarlo y comerlo de un modo diferente.

La guinda fue un tiramisú coulis de frutos rojos que creamos en nuestra vajilla de cerámica y se completó el círculo de naturaleza, bienestar y artesanía.

La naturaleza es sabia y el cuerpo debe escucharla

Las personas tienen un aroma, las casas una esencia, los lugares un olor característico e incluso las estaciones del año tienen una fragancia que las identifica.

Nuestra piel y nuestras emociones también son susceptibles de absorber los perfumes de manera diferente en función de la época del año.

Y así quisimos dar la bienvenida al verano en The Eleven House, creando este perfume personalizado para cada una de nosotras, con la base de las especias que dan carácter e identidad a muchos platos de nuestra dieta mediterránea.

Gracias por acompañarnos.